Cada punto final es el entierro de una lágrima, de una sonrisa nostálgica, de un abrazo, de un te quiero, de un adiós, de un olvido o quizás el inicio de un te amo.
Te vi entrar por la ventana. La cortina movida por el viento no me permitía identificar tus ojos, tampoco tus labios, esos que deseaba tanto besar. Te acercaste lentamente a mi y observé tu rostro, eras tu, tan real. Me sedujiste con la mirada y yo ardía de pasión. Las manos me sudaban, suplicaban sentir tu piel, sentir ese roce que me llevaría a la gloria. Te tenia cerca, muy cerca, tan cerca, hasta que... desperté.
No hay comentarios:
Publicar un comentario